martes, 26 de enero de 2016

SERIE – LIBRO DE FICCION: "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas


¿Qué puede decirse del Conde de Montecristo que no se haya dicho ya? Probablemente muy poco porque este libro que fue publicado por Alejandro Dumas padre en el año de 1844 ha tenido innumerables traducciones, se reedita constantemente y ha sido una lectura obligada en diversos cursos de literatura universal en todos los niveles escolares en una gran cantidad de países.

Se han creado versiones en dibujos animados de esta historia y las versiones cinematográficas no son pocas, aunque no necesariamente exitosas y según mi opinión particular varias de ellas muy lejanas al sentido real del texto original.

Brevemente, este libro narra una parte de la historia de Edmundo Dantés, un marino francés cuya vida se ve alterada por entregar un mensaje secreto del cual el mismo desconoce el contenido y remitente, que postre resultaría proveniente del mismo Napoleón Bonaparte en un tiempo en donde ya sus enemigos realistas comenzaban a cerrar el cerco para derrocarlo y regresar al trono de Francia a la rancia aristocracia.

Este acto inocente de Dantés y la traición que lo delata, le vale ser arrestado y eventualmente sentenciado sin juicio previo a una prisión injusta e inhumana en el Castillo de If.
Castillo de If

Es en dicho castillo donde conoce al abate Faria, quien será su mentor durante todos los años que comparten la reclusión. El abate lo ilustra con profundidad en una vasta cantidad de los conocimientos que se consideraban suficientes en un erudito de aquella época. Además de ello le revela un secreto al morir sobre una isla que contiene un tesoro y le indica la localización del mismo.

Mediante una astuta maniobra Edmundo Dantés se intercambia por el cadáver de su amigo y mentor que es arrojado al mar desde lo alto del castillo para escapar por obra casi de un milagro de la muerte casi segura que hubiese representado el estrellarse en los peñascos que sostienen la prisión al ser empujado por el bravo oleaje.

De ahí comienza tanto la expedición que Edmundo Dantés organizará con algunos ayudantes para recuperar el tesoro anunciado por Faria, de la isla de Montecristo. Dantés toma el nombre de la isla para crearse un título nobiliario ficticio que junto con la gran erudición que adquirió bajo la tutela del abate y su repentina fortuna, le ganan la admiración de la sociedad francesa de su tiempo.
Escudo de Armas (Alexander Liptak)

Edmundo Dantés ahora Conde de Montecristo aprovecha estas circunstancias para moverse de manera misteriosa y seductora a la vez, con el fin de saber que fue de sus seres queridos a los que dejó de ver súbitamente cuando fue apresado, quienes lo traicionaron y quizás de manera más persistente sobre toda la obra, como fraguar una venganza contra quienes cortaron de tajo sus aspiraciones como marino, lo alejaron de su familia y de su novia Mercedes y lo refundieron en una oscura y mísera prisión sin tener culpa alguna.

Hasta aquí el resumen.

El Conde de Montecristo es un clásico pero ¿cuál es la razón de que lo sea? Un clásico es algo que puede ser tomado como modelo. Y este libro puede ser un modelo en mas de un sentido.
Dumas describe de manera muy detallada como si nos pintara un cuadro o mejor aún nos exhibiera un video, la situación social, política, jurídica, humana de una época convulsa en la cual Francia y Europa entera después de la revolución de 1789 no acertaba a decidir aún que tipo de gobierno sería el mejor para ellas. Pero además reflejaba los sistemas de las instituciones y de la sociedad en la dolorosa transición del despotismo ilustrado al siglo de las luces.
Sus aventuras son variadas y extraordinarias y llevan al lector a los extremos de repeler situaciones que detestaría vivir como el hecho se ser prisionero sin juicio en un castillo situado en una isla viviendo años recluido en condiciones infrahumanas; hasta el extremo opuesto de anhelar la posición de poseer sabiduría, riqueza, elegancia y la admiración de la sociedad mas refinada de la época.
El rasgo quizás mas característico o al menos el mas conocido y difundido es el de la venganza, por el cual ha ganado muchos detractores en cierta forma hipócritas porque lejos de moralismos,  todos en nuestro interior hemos ideado alguna vez alguna de las estratagemas del Conde para hacer pagar a aquellos que consideramos nos han ofendido de alguna manera. Que no lo llevemos a cabo por convicciones personales morales, éticas o religiosas es distinto.
Por supuesto el hecho de encontrarse repentinamente dueño de una fortuna incalculable nunca antes vislumbrada es un poderoso recurso literario del cual han hecho uso autores antes y despúes de Dumas pues apela a uno de las motivaciones más básicas y primarias de los seres humanos, quizás entre otras cosas como la venganza ¿Cuántas personas no se han imaginado de pronto recibiendo la noticia de que encontraron un tesoro en el jardín, se ganaron la lotería o recibieron una herencia? El pasaje es una recreación imaginaria que se nos presenta como un espejo de nuestra propia conciencia.
El Conde de Montecristo es materia de estudio no solamente como novela clásica de aventuras sino como una obra de arte que es necesario disecar, analizar, descomponer, reconstruir. La trama es compleja y con ella se pueden trazar maquetas adaptables a otros libros o a guiones cinematográficos.
El número de personajes es muy rico y sus relaciones alambicadas requiriendo para su comprensión de un mapa cuya planificación se antoja premeditada y concienzuda. En cualquier caso lo que se intuye es la planificación de un trabajo de relojería para organizar la información y luego platicarla de manera ligera en una obra que mas de una vez fue calificada como “folletinesca”.
Pero más allá de cualquier interpretación, calificación y análisis El Conde de Montecristo es un libro que despierta muchas emociones. Es difícil permanecer impávido mientras se recorren sus hojas y no obstante en esa virtud está su trampa, la de sumergirse en la aventura y perder detalle de un hecho que se subestima y sin embargo recorre la obra, le sirve de columna vertebral y al final lo redime de cualquier crítica superficial.
Un hombre – cualquier hombre o mujer – se ve expuesto a una situación desventajosa extrema y lejos de sucumbir se adapta a sus circunstancias aun habiéndolo perdido todo. Permanece atento y esperanzado y tal vez ese estado mental o las plegarias al cielo lo ponen ante una oportunidad de crecer. Se aferra a ese único recurso para no perder la cordura pero quizás también porque reconforta su ser interior. Probablemente algo le dice que debe mantener el carácter incólume para sostener su fe en lo impensable ¡Y lo impensable ocurre finalmente! Proveyéndole de recursos y recompensas que no se habría imaginado en sus sueños más descabellados.

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Si le quitamos al Conde de Montecristo la parte de la venganza que a muchos desagrada es un himno a la reconstrucción del hombre, una especie de Ave Fénix que después de arder renace de sus cenizas siempre que mantenga el fuego encendido en ellas.
En este libro hay sorpresa, dolor, injusticia, traición, aventura, incertidumbre esperanza, recompensa, venganza, gozo, castigo, arrepentimiento. Pero al final lo que nos lleva a cerrar el libro con nostalgia y a envolver la exaltación del corazón con la reflexión de la mente es su ultima frase:


¡Toda la sabiduría humana se resume en dos palabras: confiar y esperar!