Encontré este libro por una casualidad bastante afortunada,
revisando obras de otro tipo en Amazon.
El título llamó mucho mi atención, lo cual me parece es el primero de muchos
aciertos del autor.
Por una curiosidad del destino - el subconsciente dirán los
freudianos y el karma muchos otros más – este libro llegó a mi vida o yo a la
de él justo cuando lo necesitaba. Acababa de mover mi libro de haikús ‘Haikús y
primeros intentos’ a la plataforma de Amazon, para tenerlo junto a la novela
que publiqué para el 2º Concurso Literario de Autores Indie organizado por la
Tienda Kindle de Amazon.
Me interesa promover lo que escribo, supongo que como a
cualquier autor, novato, experimentado o muy consolidado y famoso. Pero el
problema es que una cosa es escribir, o intentar hacerlo y otra muy distinta es
que sepamos como dar a conocer lo que escribimos.
Se que para muchas personas, escritores o no Twitter y
Facebook - encabezando la lista de innumerables redes sociales - son la antítesis
de la cultura, el buen gusto y la comunicación inteligente. Creo que hay muchas
razones válidas para tal aseveración.
Pero por otra parte, no es posible negar la validez de
estas plataformas y mucho menos su eficacia como medios de comunicación. En lo
personal, no me gusta el teléfono, me molesta sobremanera su impertinencia,
independientemente de si el timbre es el clásico o la marimba del iphone,
pasando por la abundante cohorte de sonidos estrambóticos en el medio. No
obstante negar que el teléfono es útil sería injusto por decir lo menos.
Con todo, para mí Twitter no representaba al demonio, aunque
mirándolo con cierta gracia después de leer el libro que ahora comento, tampoco
se bien a quien representaba. Supongo que me movía por Twitter como lo hace la
mayoría, picando aquí y allá, publicando algo chusco, después una reflexión que
prentende ser profunda o un escarceo con la cultura mas o menos tieso. En
definitiva, como con el Alka Seltzer, sabía que Twitter servía pero no sabía
como.
Twitter para #escritores tiene la gracia de ser un libro muy
preciso, muy ágil, sin información inservible. No hay grasa, cada página tiene
un dato de interés y sobretodo una información que puede – y debe – aplicarse.
La primera vez que lo leí me propuse hacerlo como lo hago con cualquier otro
libro didáctico, de una vez y tratando de conocer toda su estructura para
regresar en una segunda lectura a los detalles.
Ya en la primera lectura el texto de Jean Larser me había
cambiado completamente la visión de Twitter, de una simple pasarela de frases
telegráficas a un medio que podría emplearse como una herramienta muy
profesional para difundir información.
Hizo que cambiara el perfil de mi cuenta, que conociera que
existían las “listas” y que yo las podría crear y manipular a mi conveniencia.
No me resultó sorprendente que me hablara de la importancia de tener un blog y
de que el contenido es fundamental para crear una marca, pero si lo fue el
hecho de que ese contenido se hiciera visible mediante una acción constante por
comunicarse a través de Twitter.
Quizás en esa primera lectura el mayor cambio fue en el
refinamiento de mi uso de Evernote como un recurso muy potente para almacenar y
utilizar fuentes de información, y por supuesto el conocimiento –
descubrimiento por mi parte – de Hootsuite, Buffer y Tweriod.
Puedo decir que el 40% de mi actividad como escritor desde
que terminé la primera lectura de ese libro se centró en consolidar una
disciplina de escribir mensajes en Twitter con los criterios lógicos que Jean
Larser propone para utilizar las herramientas descritas en función de horarios
de mayor audiencia, números de tweets por día, seguimiento a otros escritores o
cuentas de interés, respuestas a quienes nos contactan, etc.
Mi actividad en Twitter ha representado un incremento
sorprendente de tráfico a mi blog y creo que apenas estoy comenzando. Ahora he iniciado la segunda lectura de este libro e iré mucho mas lento pues no quiero
perder el detalle para optimizar los resultados que con la primera conseguí.
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